Antes de hablar de registros y beneficios, la Ley de Artesanía tuvo que resolver algo más difícil: ponerse de acuerdo en quién tiene derecho a llamarse artesano.
El Renacimiento marcó la salida de la mentalidad rígida y dogmática de la Edad Media. El humanismo puso al ser humano, y no al orden divino, en el centro de todo: del arte, la filosofía, la ciencia y también el cuerpo.