Treinta años con un taller en una mano y un aula en la otra, ocho libros escritos a las tres de la madrugada y cuatro visitas a Chile que dejaron huella. Carles Codina habla del relato que debe tener toda joya, del precio que nadie enseña a cobrar y de por qué las técnicas de dos mil años siguen siendo la mejor apuesta para iniciarse en la orfebrería y la joyería.