Desde Florencia, Constance trabaja la joyería como un ejercicio de traducción: de historias a forma, de memoria a materia.
El oficio se vuelve proceso, relación y decisión.
La joyería de Valeria Martínez Nahuel se construye desde lo mínimo: hilos de cobre que sostienen el vacío.
Entre filigrana, volumen y memoria, su obra convierte el metal en lenguaje íntimo.
Una práctica donde tiempo, técnica y vida se entrelazan en cada pieza.