Arquitecta de profesión, Vania Ruiz descubrió la resina casi por casualidad, y terminó construyendo una de las propuestas más reconocibles de la joyería contemporánea chilena.
A finales del 1800, el mundo del arte se dio cuenta de que la máquina no lo era todo. Lo que vino después cambió para siempre la joyería: nuevos materiales, nuevas formas y un atrevido francés llamado Lalique que reescribió las reglas.
Almendra Baus llegó a la joyería por un taller municipal. Sin grandes expectativas, de casualidad, con su mamá. Lo que encontró ahí la cautivó hasta el día de hoy.
Treinta años con un taller en una mano y un aula en la otra, ocho libros escritos a las tres de la madrugada y cuatro visitas a Chile que dejaron huella. Carles Codina habla del relato que debe tener toda joya, del precio que nadie enseña a cobrar y de por qué las técnicas de dos mil años siguen siendo la mejor apuesta para iniciarse en la orfebrería y la joyería.