
Tu diseño, ¿de quién es?
junio 22, 2026
El siglo que quiso ser flor
junio 22, 2026Almendra Baus llegó a la joyería por un taller municipal. Sin grandes expectativas, de casualidad, con su mamá. Lo que encontró ahí la cautivó hasta el día de hoy.
Hoy tiene un máster de la Academia Nacional de las Artes de Oslo, es docente universitaria en la carrera de diseño de la Universidad Diego Portales, tiene un taller propio en Santiago, hace clases de joyería y acaba de asumir la presidencia de Joya Brava, la asociación de joyería contemporánea más activa de Chile.
El taller municipal que lo cambió todo
Almendra estudió diseño industrial. Dentro de la carrera, y dentro de su interés en los oficios y el arte manual, se metió a un taller de la municipalidad. Fue con su mamá.
Cuenta que el espacio era pequeño y enfocado a principiantes. “Pero el profesor, Ricardo Candia, era súper comprometido, lo llevaba a un nivel sorprendente. Ahí enganché”, cuenta. “Me di cuenta de que tenía facilidades, que se me daba, y la verdad, no pude parar”.
Posteriormente, vino la especialización en escuelas de joyería locales, cursos de técnicas específicas, un taller con Carles Codina que terminó de marcarla. Mientras aprendía, iba armando su taller, comprando herramientas, construyendo su marca, ALBA. Se tituló de diseño con un proyecto de joyería contemporánea, pero siempre con esa inquietud de cómo vincularlo al arte, de darle una base más conceptual, más poética.
Y después se fue a Oslo.
Dos años en Noruega
Su camino hasta la Academia Nacional de las Artes de Oslo no fue directo. Primero fue la pandemia, que resultó inesperadamente productiva: Almendra se encerró en su taller y trabajó durante un año con tutorías de Walka, desarrollando un proyecto propio. Ahí empezó a buscar maestrías fuera de Chile. Tomó un curso online con Jorge Manilla, joyero mexicano radicado en Bélgica. Conversaron, él la orientó, y Almendra terminó postulando a la Academia de Artes de Oslo, cuyo departamento de metales está dirigido por el propio Manilla.
Los calendarios de las becas no calzan con los de las universidades, así que atrasó un año su entrada, postuló al Fondart, se lo ganó y se fue. Estuvo del 2022 al 2024 en Noruega.
Eso era lo que buscaba: salir del diseño, tener libertad creativa real, cruzar entre disciplinas. “La Academia tiene talleres de cerámica, textiles, dibujo, metales. Podías moverte entre todos y aprender”.
Lo que cambió fue la escala del trabajo y la manera de pensar las piezas. “Terminé la maestría con una serie de esculturas que aplican técnicas de joyería, pero en otro formato”. Trabajó textiles rigidizados con cerámica líquida: el tejido se sumerge, se quema, desaparece, y lo que queda es su huella en la cerámica. También aluminio fundido, modelando cera dentro del agua, capturando el movimiento del fluido. Todo ese proceso, ese traspaso de una textura a otra, es lo que le interesa.
Conversamos sobre el hilo conductor de su trabajo y cuenta: “hay un hilo en toda mi obra que es el agua. Su flujo, su forma de moverse, lo que contiene. Lo vinculé con los movimientos migratorios, con la idea de que nuestros cuerpos están hechos en gran parte de agua, que también nos desplazamos. Que también llevamos algo de otro lugar adentro”.
Lo que una joya puede cargar
Almendra va más allá del objeto. Anda recogiendo ramas, piedras, palitos. Su taller está lleno de esas cosas, objetos que carga consigo y que después la llevan a un momento, a un lugar, a un estado.
“Me gustaría que alguien usara una pieza mía y le pasara algo parecido. Que la pieza te transporte. Que la atesores, que le des significado. Que no sea solo algo que está ahí”.
Eso también explica por qué en su trabajo conviven sin problema la pieza de diseño y la pieza más artística o escultórica. Ambas cuentan una historia: la de quien la hizo y la de quien la lleva. En ese encuentro hay algo que no estaba en ninguno de los dos por separado, pero juntas sí significan algo.
El precio del diseño
El tema del precio es uno de los más honestos de la conversación, y Almendra lo abre sin rodeos. Es algo que no se enseña, y debería hacerse, señala. “En las carreras creativas nadie te habla de cómo vivir de lo que haces”.
Ella hace el desglose: material, tiempo, proceso. Pero lo que más cuesta transmitir es el valor del diseño, que es lo que realmente pesa en una pieza y que la otra persona no siempre ve. Con el tiempo aprendió que es más útil construir su propio público que querer llegar a todos. Hay gente que valora el oficio, que pregunta cómo se hizo, de dónde viene la idea. Esa conversación, en una feria o en una exhibición, vale más que cualquier etiqueta de precio.
También aprendió a ser selectiva con los contextos. “Al principio me pasaba que en una feria estaba al lado de alguien que vendía cosas de AliExpress a un tercio del precio. Algo estaba mal. El contexto importa tanto como la joya”.
JoyaBrava: el colectivo que quiere entrar a los museos
Almendra asumió este año la presidencia de Joya Brava, la asociación gremial de joyería contemporánea sin fines de lucro creada en octubre de 2010 y que hoy reúne a casi treinta socias y un socio. Siempre ha habido hombres en el colectivo, aunque las mujeres son mayoría.
El objetivo del colectivo es posicionar la joyería contemporánea como arte, dentro del arte. Porque cuesta mucho entrar a un museo con una joya, aunque sea una pieza con todo el peso conceptual del mundo. La ven como joyería en el sentido más común y ahí se cierra la puerta.
La primera actividad de este nuevo ciclo fue un conversatorio con el joyero argentino Jorge Castañón, de visita en Chile. Se reunieron en el Museo de la Memoria, en el marco de la exhibición “Comprométase con Chile”. El vínculo con los temas que querían trabajar, como identidad, polarización y fragmentación, fue preciso y poderoso.
De esa reunión surgió la posibilidad de un proyecto a largo plazo con Castañón, con guiatura para las socias, que termine en una exhibición. Ahora, además, están evaluando ferias y convocatorias internacionales para presentarse como colectivo, y se sumaron ocho nuevas socias con energía y proyectos propios.
“Estamos súper motivadas”, dice. Y se nota.
Las mujeres y el oficio
Una pregunta queda abierta en la conversación y lo hablamos sin llegar a ninguna conclusión: ¿por qué la joyería contemporánea en Chile la llevan principalmente mujeres, mientras la tradicional la tienen los hombres?
No hay una respuesta única o simple: "En Europa los grandes exponentes de joyería contemporánea siguen siendo hombres. Pero creo que ahí pasa lo mismo que en todo el mundo del arte y la cultura: no hay visibilización de las artistas mujeres, por un tema político."
Acá, en cambio, es al revés.
En la joyería contemporánea chilena son mayoría las mujeres, y Almendra lo ve en su propio taller: van solo mujeres a clases. “Quizás tiene que ver con el vínculo histórico entre mujeres y trabajo manual, con los círculos que se forman alrededor del hacer con las manos. Y quizás también con este momento: hay algo que está empujando a volver a lo táctil, a bajar el ritmo. Y parece que son sobre todo las mujeres las que están tomando esa decisión”.
Es una pregunta que amerita investigación, concluye. Y tiene razón.
Para pertenecer a Joya Brava
Quienes quieran formar parte de Joya Brava, deben tener un cuerpo de obra en joyería contemporánea, alguna trayectoria técnica o de proyecto. Se pide un portafolio y carta de motivación. Pero más que nada, dice Almendra, “es la curiosidad de ir un poco más allá de lo tradicional. Todas sabemos de técnica, de metal, de orfebrería. Pero cada una tiene su salida experimental: papel, textil, cerámica, materiales que no son los convencionales. Eso es lo que nos conecta”.
Hay una base común y, desde ahí, agrega, “un mundo para cada una. Las posibilidades son infinitas”.
@almendrabaus
@albajoyas















3 Comments
Que valiente asumir la presidencia de Joya Brava, se va a notar el cambio generacional, me parece maravilloso, te felicito Almendra!!
He quedado en las nubes con este artículo, felicitaciones…..desde mi actividad como orfebre siempre he querido dar ese despertar al oficio….y en esta historia, un orfebre lo hizo
Me ha hecho mucho sentido la entrevista a Almendra sus trabajos y su opinión acerca de la orfebrería a nivel nacional.