
Constance Schürch: La joya como historia irrepetible
abril 15, 2026
Cuando el presupuesto decide qué cultura existe
mayo 18, 2026Hay conversaciones que no terminan cuando se apaga el micrófono.
En el Centro Cultural La Sombrerería, convocados por Fundación Cardoen, se abrió una de ésas. Arte contemporáneo, oficios, filantropía, patrimonio público y privado. Personas que trabajan desde mundos distintos pero que confluyen en una misma pregunta: ¿cómo hacemos para que lo que somos no se pierda?
El patrimonio inmaterial no se guarda en una vitrina. Vive en quien sabe hacer, en quien enseña, en quien aprende y decide continuar. La orfebrería y la joyería forman parte de ese tejido —técnica, historia, identidad— y, sin embargo, siguen ausentes de la educación formal. Ni en la escuela pública ni en la privada aparecen como parte de lo que vale la pena conocer.
Eso tiene un costo. No solo para el oficio, sino para las personas que nunca llegan a saber que esto existe, que esto les pertenece.
Porque el patrimonio no es solo de quienes lo practican. Es de todos. Y para que sea de todos, hay que acercarlo: como algo vivo, que se toca, que se aprende, que tiene nombre y tiene historia y tiene lugar en este país.
Lo que ese conversatorio dejó en claro es algo que en el mundo del arte y los oficios se sabe, pero pocas veces se dice así: quienes quieren contribuir al patrimonio inmaterial —desde la filantropía, desde las instituciones, desde la práctica— no pueden hacerlo solos. Necesitan al público. Y para tener público, hay que formarlo. No desde la imposición, sino desde el encuentro.
La pregunta que quedó resonando fue: ¿cómo incorporamos al público en esta misión?
No tiene una respuesta única. Pero sí tiene un punto de partida: que la joyería, la orfebrería, los oficios del metal y la piedra entren a las salas de clases. Que un niño sepa que existe la filigrana. Que una adolescente entienda que una joya puede ser una decisión cultural, no solo un adorno.
El sentido de pertenencia no se decreta. Se construye despacio, como se construye una joya: con tiempo, con criterio, con la decisión de que algo vale la pena.






2 Comments
Comparto. La educación debe ser integral. Entregar todas las herramientas posibles para incorporarse a lo de uno. Todas las áreas del desarrollo humano deben estar presente y así, entregar un abanico de posibilidades; La creación, arte, ciencia y tecnología. Así construimos identidad de la mano con el crecimiento cultural.
Hay muchas disciplinas que no se enseña en la educación primaria su existencia. Cuando han venido en alguna ocasión chavales se han quedado maravillados de las cosas que se hacen por ejemplo en la Escuela Superior de diseño y por desgracia se están muriendo muchas especialidades por falta de presupuestos, y plazas de profesores para que las representante. Joyería y objeto ha sido un gran logro, es un éxito relativamente reciente. Aún me encuentro a madres cuyos hijos andan perdidos, que NUNCA han encontrado en la oferta educativa habitual lo que les estimulaba y cuando les he explicado el tipo de asignaturas, el fin de esta carrera, la función y sus utilidades me han dicho : ésto es lo que mi hijo ha querido hacer siempre pero no sabían que existía o se creían que era sólo por privado. Hay poca difusión y debería de hacerse más proyectos colaborativos con los niños que están en la ESO para darles opciones de ver otras alternativas, no solamente las FPs sino también los Ciclos formativos y los superiores de la Escuela Superior de Diseño donde se dan además de Joyería: Fotografía, Moda, Diseño Industrial y Gráfico e Ilustración. Y retomar las monografías que nos han hecho perder grandes joyas como el Esmalte al fuego, la Restauración, la Cerámica, Vidrieras, Fotografía, etcétera…