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Revista Orfebre N°9 - Mayo 2026

Secciones

EDITORIAL

El patrimonio es de todos. Pero nadie lo enseña

Arte, oficios, filantropía y patrimonio se encontraron en una misma sala con una misma pregunta. Lo que falta no es voluntad: es educación. Y para eso, hay que empezar por las salas de clases.


ACTUALIDAD

Cuando el presupuesto decide qué cultura existe

No es la primera vez. No será la última. Cada recorte al presupuesto cultural expone lo mismo: un modelo que lleva décadas sosteniéndose sobre una sola base, y un patrimonio inmaterial que raramente pesa lo suficiente en un debate fiscal.


ENTREVISTA

Carles Codina: El oficio como forma de vida

Carles Codina nunca eligió entre hacer y enseñar. Durante su última visita en Chile, conversó con Revista Orfebre sobre del relato que debe tener toda joya, del precio que nadie enseña a cobrar y del nuevo lujo: lo irrepetible.


CÁPSULA ORFEBRE

Egipto: Las Joyas y el Universo

Cinco mil años antes de que alguien hablara de diseño con intención, los orfebres del Nilo ya lo practicaban. Sus joyas eran fe, poder y pasaje al más allá.


Notas
al margen

Observaciones laterales.
Detalles que no siempre están en el centro, pero que amplían la conversación y conectan puntos dentro del ecosistema creativo.

 


Top 10 Revista Orfebre

Para llevar

Lo que hoy cabe en un bolsillo, alguna vez fue una joya. Cada objeto de uso cotidiano tuvo un origen que, en muchos casos, fue un orfebre resolviendo el mundo con sus manos.

1. El lorgnette

Anteojos de ópera con mango articulado, en oro o plata. Ver era secundario. Lo importante era el gesto de llevarlo a los ojos.

2. La chatelaine

Antes del bolso, estaba ella. Un gancho en la cintura del que colgaban cadenas con tijeras, llaves, perfumero, libreta, dedal. La mujer que la llevaba no necesitaba explicar quién era — su chatelaine lo decía todo.

3. La polvera de bolso

Espejo, polvo compacto, cierre de piedra. Cartier y Van Cleef las convirtieron en objetos de deseo. La cosmética como orfebrería.

4. La polvera con reloj

La fusión más ingeniosa de la época: un reloj mecánico suizo en la tapa de una polvera. Función doble, un solo gesto.

5. La boquilla

Ámbar, marfil o carey con remates de oro. No era solo para fumar — era para ocupar el espacio con presencia.

6. El perfumero de bolso

Cuando el perfume dejó el tocador y entró al cartera. Frasquito de cristal con tapa de metal, guilloché o esmaltado. El aroma como decisión personal, portátil.

7. El reloj-joya de pulsera

En los años 20 dejó de ser novedad y se volvió lenguaje. La muñeca como nueva zona de exhibición. Cartier lo entendió antes que nadie.

8. La pitillera

La nueva mujer fumaba en público y lo hacía con un objeto bello en la mano. Plana, geométrica, esmaltada. Art Déco puro.

9. El vinagrero / vinaigrette

Una cajita con rejilla interior empapada en sales aromáticas. Se llevaba en la mano o colgada al cuello. Discreta, necesaria, trabajada en oro o plata con la misma atención que una joya importante.

10. El estuche de tarjetas de visita

Plata, oro, esmalte. En una época donde presentarse era un ritual, el estuche importaba tanto como la tarjeta que contenía.

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